Mar 4 Ago 2009
Pues sin comerlo ni beberlo se nos ha ido el mes, igual que vino, sin avisar.
He disfrutado del pueblo a tope. Pleno, todos y cada uno de los fines de semana he cumplido con Madrigal y con sus atractivos. Bici, múltiples caminos madrigaleños y raseños, sólo tengo pendiente la subida al Castro Célta y la etapa reina de Chilla. Fiestas, incluídas las de El Raso. Bañitos, sobre todo en La Caldera. Cañas, tapas, copas, tintos,…
Vida social. Además de Madrigal, barbacoa con los ex-olecenteros en casa de Carrillo y posteriormente, pena, cena cancelada en mi hogar. En otoño habrá tiempo y lugar.
Trabajo a tope, un par de despliegues nocturnos en producción y a cubrir las vacaciones de los compañeros. Uno de los principales motivos de que se me haya pasado el tiempo volando.
Varios. El kodromóvil ha pasado otra ITV más, he conseguido seguir mejorando el IMC y también en la práctica del pádel, ¡¡ya no soy un muñón!!
Como cada año, al final del verano, después del maratón de fiestas y conciertos del cinturón del sur llegan los cristos y el cumpleaños.
Viernes, 22 de Agosto de 2008, después del típico atasco de viernes para huir de Madrid, tormenta en Somosierra como pocas (parecía que llevaba el coche por un tunel de lavado – no le venía mal) así que perdí casi una hora entre la lluvia y el tapón.
Lunes, 25 de Agosto de 2008, ¡agur Bilbao, kaixo Donosti! 

Y vuelta al oriente de Asturias, concretamente a nuestro último destino sería Llanes, donde nos esperaba, esta vez sí, la playa de la Ballota (la auténtica, no la de garrafón). 

