El otro día leí en un post que encontré gracias a Livia lo que decía Steve Jobs (el ejecutivo que más perras ha ganado este año, ya lo digo de paso) sobre la vida y la muerte y su actitud ante estas, nos explicaba:
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Bueno, esto del tío Steve venía a cuento porque le diagnosticaron una enfermedad incurable (que luego las perras harían menos incurable y ahí sigue el tío dando guerra con sus iPods e iMacs) y se lió la manta a la cabeza y se aficionó al Carpe Diem… claro, como este otro tipo también lo hizo pero no tenía los medios materiales de Mr. Jobs.
Yo prefiero vivir como si me quedaran muchos años por delante, quítate, no nos vamos a poner a pensar que decimos adiós mañana, ¡qué yuyu! Si me dijeran que hoy es el último día de mi vida me lo pasaría en la cama con mucha pena, a mi me gusta vivir.
He leído en
Otro para la lista de bares en los que salir comido tapeando nada más que con dos o tres rondas. Al estilo del
En la primera de las entrevistas que hice para mejorar salarialmente di con Adecco (la ETT) y su Departamento de Informática llamado Olecenter. Empecé trabajando en la Calle Goya donde éramos unas veinte personas, al poco nos mudamos a Alcobendas y aquello empezó a crecer de una manera impresionante. Llegamos a trabajar allí unas doscientas personas. Hace poco fue adquirido por la consultora Cap Gemini… y a mí, como a muchos otros, nos llegó el momento de cambiar. Los últimos siete años (siete, se dice pronto) los he pasado en la misma empresa, ahí he conocido gente que ya serán para siempre amigos míos, he aprendido casi todo lo que sé de la informática a nivel laboral y he me he formado y crecido como persona.
Razón no le falta aunque irse de casa no es hoy en día una tarea fácil, al menos eso veo en mi caso y en el de mis amigos (coetáneos) cuando tan sólo un par de ellos han conseguido salir del nido. El precio de los pisos dificulta mucho esta tarea, no sólo eso, mantener una casa también cuesta un riñón y, para que nos vamos a engañar, no queremos irnos en cualquier condición, queremos poder disfrutar de nuestra residencia un poco, no vivir ahogados o sólo para pagar deudas.
Antes de las vacaciones de Semana Santa la Asociación Deportiva Zalameros contaban sus compromisos (17) por victorias en el
Como ya ha sido suficientemente duro mi amigo Sergio Medina en su blog de
A colación del título del post habrá que añadir que después de cada partido normalmente nos íbamos al bar a
Este fin de semana pasado pasé dos días maravillosos en el pueblo, todo perfecto, y allí, en Madrigal, la noche del Sábado, volví a dirigir la vista al cielo que, libre de contaminación lumínica, ofrece un espectáculo de belleza sin igual.
Como Fran no había visto "El Lopera" le llevé allí (es un sitio digno de ver por peculiar) y me devolvió la moneda descubriéndome el