Domingo, 16 de Agosto de 2009. ¡¡Domingo!! Toca volver a casa, fin de las vacaciones
Y es lo que hay, así que a recoger el equipaje, a jugar al tetris con el maletero, tienda de campaña, sacos, ropa limpia (algo queda), ropa sucia, etc.
Antes de montarnos en el coche para cruzar la cordillera vamos a Isla a despedirnos de la familia de Arancha (¡gracias por todo otra vez!), de la arena de la playa y del Cantábrico. Después de ésto, es mejor no mirar atrás.
Para hacer el largo viaje más llevadero programamos un par de paradas: Reinosa y Lerma.
Cuando apenas llevamos algo más de una hora de coche llegamos a Reinosa, ciudad por la que discurre un recién nacido Tajo Ebro y es patria de La Fuga, grupo cuyas canciones forman banda sonora de gran parte del viaje gracias a Víctor.
Ahí damos un paseo por sus calurosas calles, y es que ya hemos elevado en al menos 5 ó 6 grados la temperatura desde nuestra añorada Costa Cantábrica. También aprovechamos para tapear algo ligero, un popurrí de calamares, rabas y cosas del estilo, además de unas cocacolas, suficiente para no caer en el cansancio al volante.
Desde Reinosa, tirada larga, hasta Lerma, en la provincia de Burgos ya, en la mitad de la Submeseta Norte. En Lerma visitamos el Parador, precioso edificio, casi único refugio del calor que ya es considerable y nos anticipa lo que nos espera en Madrid. Para bajar la calentura tomamos para postre heladito, otro más, han sido riquísimos y numerosos en las vacaciones.
Y ya nos decimos Víctor, Arancha y yo un “¡hasta pronto!” antes de montar en el coche para hacer el último tramo, y con él nos despedimos de las vacaciones cantábricas por este año… pero sé que volverán.
[...]
Llego a casa, subo y dejo los macutos. Bajo al garaje y guardo la tienda y el saco en el trastero y cierro la puerta. Me acerco a la piscina, un baño aliviará el calor y el sopor del viaje. Huele a cloro y en el agua sin sal cuesta flotar relajadamente… ¡Ay! ¿cuándo volveré a ver a mi playa de la Ballota otra vez…?





















Pasamos de largo Ribadesella, ya que aún estaban de fiesta, y pusimos rumbo a Llanes (F) donde desayunamos de lujo en una exquisita chocolatería. Una vez repuestas las fuerzas fuimos a pasear por su puerto pesquero, con sus característicos cubos rompeolas pintados de colores. Más tarde, al rencuentro de la Playa de la Ballota (F+++), preciosa, junto con Fécamp, Biarriz, Sopelana y Bakio, entre mis preferidas. Andamos descalzos por su arena, escudriñamos sus cuevas, nos refrescamos con su agua salada y nos recreamos en su paisaje y en sus olas. Perdimos la noción del tiempo y nos relajamos después de la fiesta y paliza de los dos días anteriores.



