El otro día fuimos a dar una vuelta a Aranjuez, a comer de tapas y a ver el precioso pueblo del sur de Madrid.
Lo de las tapas será mejor que lo dejemos para otro sitio porque en Aranjuez ni hay ambiente a la hora del aperitivo ni a la de la comida (un Domingo) y la primera fue una de patatas fritas de saco y la segunda un minitrozo de empanada.
Recurrimos al "Tombru" de Aranjuez para no venirnos abajo, allí sí se portaron medianamente (también pedimos unos "huevos estrellaos") y acabamos en el gallego que nos recomendó Santi (que va mucho por esas tierras) pero tampoco parecía ninguna maravilla así que nos volvimos para casa a echar la siesta que no estaba el día para mucha fiesta… y ojito con perder el tren que pasa cada media hora.
Habrá que volver el primavera (con un bocata) porque la verdad es que el sitio es maravilloso para pasear… dejaremos los interiores de los bares para otras localidades.
zalamero
Somos unos pancetas (bueno, hay alguno que se conserva bien) y como tales después de los partidos nos ponemos ciegos de cañas y tapas o, si nos hacen madrugar nos desayunamos un colacao y unas tostas con aceitito y tomate que no se las salta un gitano. El caso es no usar esta actividad para adelgazar, si no todo lo contrario y además pasar unas mañanas de sábado en buena compañía echando unas risas.
Como cada año (y creo que habría que hacerlo más a menudo) quedamos para cenar los frikis informáticos que compartimos clases, prácticas y demás vivencias aquellos años universitarios previos al efecto 2000.
Comprobamos que, por fortuna, a todos nos va más o menos bien económicamente (nos podemos gastar 50 eurazos en una noche, ¿o no?), laboralmente (tenemos hasta empleados del mes) y personalmente (en breve empezamos con las bodas).
Gran partido este pasado sábado en el Palacio de los Deportes (el Madrid Arena estaba ocupado por el Master Series de Tenis). El Estudiantes volvía a su antiguo hogar para enfrentarse con uno de los equipos con más presupuestos de la ACB, si no el que más.
En el intermedio, en el vestuario se fraguó la reacción que supuso un vuelco a la situación, Pancho resurgió y tomó responsabilidad reboteadora, anotadora, y lo bordó robando balones de gran importancia. Ivanovic se desquiciaba en la banda viendo como sus pupilos perdían la renta y ninguno de sus estrellas era capaz de parar la sangría que McDonald y Jasen provocaban en el aro blaugrana. Lakovic se las veía para frenar a Gonzalo Martínez (el más listo de la clase) y Garnett se gustaba en su rol de tirador. Al final diez arriba para el Estu, remontada y gran fiesta demente en el Palacio de los Deportes.