Quizá sea una de las cosas más maravillosas que la naturaleza nos brinda y nuestros ojos pueden contemplar.
El que tiene la fortuna de vivir en un pueblo alejado de las grandes urbes contaminadas lumínicamente puede disfrutar de un espectaculo sin igual. Por lo que a mí respecta disfruto de la bóbeda estrellada en Madrigal de la Vera (Cáceres). Allí se vislumbran millones y millones de estrellas que en Fuenlabrada (Madrid) sólo se intuyen.
En esta época del estío en el cielo nocturno destaca, tras el ocaso, el triángulo que dibujan las estrellas: Altair (Constelación del Águila), Deneb (Constelación del Cisne) y Vega (Constelación de la Lira), a partir de ahí se localizan el resto de constelaciones típicas del verano; Pegaso, Hércules, El Escorpión, Sagitario (El Arquero), La Lira, El Cisne y El Águila,… además de los Carros (Osas) Mayor y Menor, El Dragón…
En El Escorpión la estrella más brillante es Antares, que significa Anti-Ares, o rival de Marte, y se debe al color rojizo que comparten la estrella y el Planeta. Antares es una estrella de 400 millones de kilómetros de diámetro y unas 3400 veces más luminosa que el Sol, una gigante roja. Si estuviese en el centro del Sistema Solar la atmósfera de Antares llegaría hasta la órbita de Marte… impresionante.
El verano es también propicio para observar La Vía Láctea o Camino de Santiago: lo que vemos es un pedazo de la galaxia a la que pertenecemos (200.000 millones de estrellas entre las que está nuestro Sol). En Agosto también nos visitan Las Perseidas, "estrellas fugaces" que toman nombre de la Constelación de Perseo por donde aparecen los restos del cometa Swift-Tuttle que al cruzarse en nuestro camino dan lugar a tan bello espectáculo.
Para los que gusten de estos temas os recomiendo una visita al Planetario de Madrid para disfrutar de la charla sobre el cielo de verano y aprender a localizar las constelaciones típicas en el cielo. Sábados y Domingos, a las 18:45h y durante unos 45 minutos, por 3.35 euros (de 2 a 14 años y mayores de 65 años pagan sólo 1,50) podéis asistir al programa.
Desde el viernes de la semana pasada cuando recibí una tremenda entrada con la planta en la tibia derecha no levanto cabeza y parezco receptor de cualquier golpe suelto por ahí.
Hoy domingo he conseguido la guinda para mi colección. 
Los perros no son los únicos que campan a sus anchas por el carril bici. En las zonas fuera del casco urbano donde no hay aceras se "puede entender" que la gente lo use para correr o pasear, aunque deben tener en cuenta que la preferencia será siempre para ciclistas. Lo que no se puede tolerar es que en zonas urbanas donde el carril bici va en pararelo a las aceras la gente lo invada con animales, carritos o niños pequeños (¡imprevisibles!) correteando de lado a lado poniendo en peligro su integridad y la nuestra.
El pasado viernes (9 de Junio) disfruté del concierto del gran Kiko Veneno que tuvo lugar en Getafe como motivo de las fiestas del municipio madrileño.
Finalmente casi a la una y media de la mañana (dos horas y media después de lo anunciado) salía Kiko Veneno a regalarnos sólo unas pocas canciones (Lobo López, Válgame Juana, Traspaso entre otras) pero que hicieron las delicias de los fans del catalán afincado en Sevilla (… y bético) a lo que se unió un tema-colaboración con Muchachito Bombo Infierno.

En baloncesto las cosas fueron más directas, en la infancia ni me interesaba y cuando le cogí el gustillo me hice estudiantil (no sé por qué, antimadridismo supongo…) y flipaba con Alberto Herreros (… y con Ignacio Azofra, el gran Nacho).

Ignacio Azofra de la Cuesta es producto de la cantera estudiantil, de los campos del Magariños donde fue alumno, por lo que encaja perfectamente en la filosofía romántica del club, y aunque no posee un gran físico sus virtudes son otras; capaz de leer el partido como ningún otro base, marcar el ritmo a su antojo y es capaz de levantar de sus asientos a todo demente (a los que se sientan, claro) con sus genialidades.
Su palmarés:

Extremoduro – So payaso
M Clan – Sopa fría